¿Quién le hizo qué a quién?
Un mal vocabulario controlado puede tener ramificaciones
negativas. Por ejemplo, si “tortura” es una categoría y “golpiza” es
otra, las únicas interpretaciones con sentido de estos dos elementos
serían, ya sea que a) la golpiza no es una forma de tortura; o b) que
“tortura” quiere decir “tortura excepto golpiza”. Puesto que
ninguna de estas dos interpretaciones es suficientemente clara, sería
mejor descomponer la categoría de “tortura” en subdivisiones útiles
que incluyan la golpiza y eliminar golpiza como categoría separada.
Cada categoría de un vocabulario controlado debe excluir las otras
categorías que estén al mismo nivel en la jerarquía clasificatoria.
Por ejemplo, en lugar de
• Tortura
• Golpiza
crearíamos una lista como sigue:
• Tortura
- Golpiza
- Electrochoque
- etc.
Algunas de las listas en un vocabulario controlado pueden ser
jerárquicas. Por ejemplo, cualquier lugar en El Salvador forma parte
de una pequeña unidad geográfica llamada un caserío. Cada caserío
pertenece a una unidad ligeramente más grande llamada cantón.
Cada cantón pertenece a una unidad más grande llamada municipio.
A su vez, cada municipio pertenece a un departamento. La definición
de lugar en El Salvador, entonces, es jerárquica, pues un único
departamento implica una lista de los municipios en ese departamento;
cada municipio implica una lista de los cantones en ese municipio,
etc. Otros tipos de listas también son jerárquicas: las listas de
organizaciones podrían incluir organizaciones subregionales o
regionales que conforman un grupo determinado; en las unidades
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