¿Quién le hizo qué a quién? construcción de la verdad en materia de derechos humanos así como sobre la responsabilidad fundamental que uno adquiere al momento de recibir el testimonio de una víctima. “Lo más fundamental que un grupo de derechos humanos puede hacer es decir la verdad”: premisa básica, pero central en esta obra. ¿Cómo llegar a esta verdad? ¿Cómo construir la verdad, no en el sentido de inventarla - obviamente - sino de descubrirla y cimentarla de manera que sea, no solamente lo más fiel a lo que pasó, sino lo menos refutable? El monitoreo de manifestaciones de violencia es un ejercicio relativamente nuevo para los grupos de derechos humanos. Ha sido habitualmente realizado de manera empírica, sobre todo a partir de la recopilación de testimonios de víctimas y del conteo plano de las violaciones registradas. Ball nos demuestra que esta búsqueda de la verdad puede beneficiarse considerablemente de herramientas desarrolladas por las ciencias sociales y matemáticas. La preocupación central del autor y de su equipo es la producción de información “confiable, válida y reproducible”-es decir, con base en métodos replicables. La construcción de la verdad no se puede improvisar. Es un camino lleno de trampas, las cuales a menudo se desconocen o subestiman: el subregistro de la información, los sesgos introducidos por las fuentes, la complejidad del fenómeno observado, etc. La solidez y validez de la información requieren, necesariamente, un manejo riguroso de los datos así como la transparencia de los métodos y criterios utilizados desde la recolección de la información hasta su análisis. Muy ciertamente reflexiona El Principito que la descripción de realidades sociales pasa cada vez más por información cuantitativa. 12

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