¿Quién le hizo qué a quién? 46 Existen dos grandes retos en la recolección de información: evitar sesgos y maximizar la cobertura del universo. Estos conceptos se describen en los próximos dos párrafos. Primero, la organización debe asegurarse de que toda la información que se recaude sea sin sesgos. “Sin sesgos” en este sentido no quiere decir que la información se recaude siguiendo algunas reglas supuestamente objetivas. Más bien, quiere decir, por ejemplo, que todos los entrevistadores formulen las mismas preguntas y éstas puedan así compararse unas con otras. Si algún entrevistador omite formular ciertas preguntas, esas entrevistas tendrán un sesgo frente a los resultados que hubieran producido las preguntas que se omitieron. Si la información no se recauda sistemáticamente y de acuerdo con reglas entendidas por todos, entonces el análisis demostrará tendencias que reflejan las diferencias en las técnicas de recolección y no las verdaderas diferencias en la realidad de los derechos humanos. Evitar los sesgos significa entonces que cualquier entrevista pueda ser comparada sin problema con cualquier otra entrevista. Por ejemplo, pensemos en el problema que puede surgir de las entrevistas sesgadas. Imagínese, por ejemplo, que la organización plantea la hipótesis que la represión se dirigió contra ciertos tipos de activistas políticos. Para abordar esta hipótesis, el cuestionario de la entrevista incluye una sección sobre las actividades políticas de las víctimas. Sin embargo, algunos entrevistadores se sienten incómodos preguntándoles a las personas su afiliación política, por lo que deciden no formular tales preguntas. Posteriormente, cuando las personas en el sistema de manejo de información analizan los cuestionarios, las secciones en blanco sobre las actividades políticas – aquellas que los entrevistadores incómodos omitieron – implican que esas víctimas no tenían afiliación. Observe que la organización no tiene idea si esas víctimas tenían o no afiliación política. Sin

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