¿Quién le hizo qué a quién? no hay respuestas “correctas”, las decisiones que tome el grupo afectan las conclusiones a las que pueda llegar. Podría parecer que la creación del sistema de manejo de información le ha causado problemas a la organización – y de cierta manera, así es. Diseñar un sistema de manejo de información riguroso inevitablemente devela las diferencias, antes ocultas, sobre ideas clave. El quinto problema se relaciona con los anteriores, pero se ubica a un nivel más general. ¿Cuáles son los objetivos generales de la organización al crear un flujo de información estandarizado? Con frecuencia las organizaciones inician lo que conceptualizan como un “proceso de computarización” pensando que comprando computadores para el Paso 3, automáticamente van a aprovechar los beneficios de los pasos 1, 2 y 4 (ver Figura 1). Se invierten entonces grandes esperanzas en los computadores sin un sentido explícito de cómo se lograrán tales esperanzas. Muchas personas adquieren computadores pensando que éstos por sí mismos les darán una mejor organización a los procesos de trabajo. A veces los diferentes miembros de una organización tienen ideas diferentes sobre lo que implica la computarización en términos de quién es responsable por qué tipos de trabajo. Una vez que se inicia el proceso, estas diferencias de opinión se vuelven evidentes y, a veces, problemáticas. El trabajo de monitoreo en derechos humanos tiene que ver con la información: la precisión en la información es el requisito fundamental del trabajo de muchas organizaciones. Por lo tanto, el manejo de la información es el meollo mismo de lo que hacemos. La construcción de un sistema riguroso de manejo de la información puede suponer cambios sustanciales en la manera como trabaja una organización de derechos humanos. Esta constatación nos lleva a la sexta fuente de conflicto: el cambio nunca es fácil, y muchas personas pueden sentirse incómodas con el nuevo sistema. Los diseñadores de sistemas deben 27

Select target paragraph3