¿Quién le hizo qué a quién?
información se debe solicitar a los testigos (deponentes, demandantes,
etc.) y alguien pregunta si se requieren la fecha y el lugar de
nacimiento de los testigos. Una persona señala que esa información
podría ayudarle posteriormente a la organización a distinguir entre
este testigo y otro individuo con el mismo nombre. Es poco probable
que este segundo individuo haya nacido el mismo día y en el mismo
lugar: si la organización ha registrado la fecha y el lugar de nacimiento
de toda la gente, será fácil distinguir las personas aunque tengan el
mismo nombre.
Más tarde, sin embargo, alguien pregunta si la organización
debería interrogar a los testigos sobre el número y tamaño de las
habitaciones en sus casas. Esta información podría utilizarse para
analizar la capacidad económica de los testigos con relación a la
riqueza del país (o la provincia), más generalmente para evaluar qué
tan representativos son los testigos con los cuales ha hablado la
organización. Expresado de otra manera, los testigos que ha visto la
organización ¿son más pudientes, aproximadamente igual de
pudientes o más pobres que la comunidad en la que viven? Si los
testigos se diferencian sistemáticamente de sus comunidades, esa
información puede decirnos algo, ya sea sobre nuestra técnica de
selección de testigos o sobre las personas que sufrieron en esa
comunidad (y por ende sobre la represión como tal). Esta información
puede ser más difícil de recaudar (pueden ser necesarias muchas
preguntas para que los entrevistadores logren obtener la información
necesaria), y una vez que la obtienen, difícil de representarla de
manera útil (¿cuántas habitaciones? ¿Qué tamaño tienen? ¿Qué
materiales tienen los pisos, las paredes, etc.?). Esta información puede
ser tan difícil de recaudar que no valga la pena cuando la organización
elabore un informe, o puede no serlo. No quiero argumentar en contra
de los análisis demográficos o económicos sobre los deponentes vs.
la comunidad de manera general; más bien, quiero poner sobre la
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