¿Quién le hizo qué a quién?
Segundo, la información puede tomar mucho tiempo – varios
meses – en transitar por todos los pasos del sistema; por ende, puede
no haber un producto inmediato, visible, una vez montado el
sistema. Las organizaciones de derechos humanos a menudo
trabajan bajo enorme presión de tiempo, por lo que los directivos
de la organización pueden sentirse frustrados mientras el sistema
de manejo de información se pone en marcha.1 Su frustración puede
aumentar mientras esperan durante el período entre ingreso (input)
y flujo de salida (output).
Tercero, se requieren muchas interacciones entre grupos e
individuos, pues si el sistema va a tener algún valor, la propiedad
del sistema debe compartirse en toda la organización. Puesto que
puede haber conflicto entre las necesidades individuales y las del
grupo, es importante prepararse para negociar concesiones.
Cuarto, es muy difícil diseñar un sistema de manejo de
información sin decidir exactamente qué información se requiere
manejar. Puede ser que una organización que sólo ha manejado
casos en derechos humanos ahora desee calcular estadísticas
sencillas basadas en sus casos. Sin embargo, esto significa que tiene
que decidir qué es lo que va a contar. ¿Contará la violación sexual
y la tortura separadamente? ¿O es la violación sexual una clase de
tortura que debe incluirse como subcategoría?2 Debates como este
son inevitables y a veces acalorados, especialmente porque, aunque
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Las comisiones de verdad, en particular, se enfrentan a una enorme presión de tiempo.
El plazo previsto para terminar los informes fluctúa entre 6 y 12 meses. Este período
increíblemente corto incluye el tiempo que se requiere para buscar el personal, adquirir
los computadores y los vehículos, etc., además de realizar el trabajo propiamente dicho.
Dos de los primeros lectores de este manual – ambos expertos defensores de los derechos
humanos – me dijeron que la respuesta a la definición de violación sexual-tortura que se
presenta aquí es completamente obvia. Me sugirieron soluciones bastante diferentes e
incompatibles. Ambas respuestas podrían ser “correctas” en el sentido que existen muy
buenos argumentos legales o de las ciencias sociales a favor. Una organización que esté
estableciendo un sistema de manejo de información necesita descubrir este tipo de
diferencias en las definiciones y resolverlas.