¿Quién le hizo qué a quién? que trabajan en países diferentes a donde tienen su sede, los tribunales penales internacionales o grupos que tratan cuestiones jurídicas como el asilo o la teoría de derechos humanos, pueden tener una menor necesidad de un enfoque de la historia de derechos humanos que se centra en la evidencia directa de violaciones específicas. Por ejemplo, un grupo de incidencia en derechos humanos que hace el seguimiento de casos que ocurren en países diferentes al suyo podría necesitar mantener una base de datos de sus casos. Sin embargo, el elemento básico en este tipo de bases de datos sería la persona individual cuyo caso está siendo monitoreado. El grupo de defensa podría elaborar breves resúmenes narrativos de lo que ha ocurrido a la víctima, pero no tendría necesidad de representar códigos detallados de las violaciones como tales. Un grupo tal podría producir un análisis estadístico de su propio trabajo, pero sería algo muy breve. Para obtener información, este grupo de incidencia hipotético dependería de las misiones de estudio, informes de prensa, o corresponsales en el país de estudio. Dado el tipo de fuentes, su información sería probablemente poco exhaustiva (es decir, cubriría todo tipo de violaciones en el país en cuestión), o poco consistente (es decir, que abarca muchos años y a atraviesa muchos países vecinos). Por ende probablemente concentraría su análisis en las tendencias en áreas que caben dentro del enfoque o el mandato específico del grupo, y no en las tendencias generales de los patrones de violencia en un país determinado. Por tal razón, probablemente no necesite construir un sistema con el enfoque descrito aquí. Para describir lo que implica este tipo de proyecto de manejo de información a gran escala, puede ser útil primero distinguirlo de varios otros tipos de información de derechos humanos muy valiosos pero bastante diferentes. Por ejemplo, el Alto Comisionado 21

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